martes, 26 de febrero de 2013

HUME Y LAS OTRAS RAZAS

En esta entrada sobre Hume, voy a dedicar unas líneas a analizar desde su propia filosofía esta controvertida nota al pie que aparece en el original del ensayo De los caracteres nacionales:

“Sospecho que los negros y en general todas las otras especies de hombres (de las que hay unas cuatro o cinco clases) son naturalmente inferiores a los blancos. Nunca hubo una nación civilizada que no tuviera la tez blanca, ni individuos eminentes en la acción o la especulación. No han creado ingeniosas manufacturas, ni artes, ni ciencias. Por otra parte, entre los blancos más rudos y bárbaros, como los antiguos alemanes o los tártaros de la actualidad, hay algunos eminentes, ya sea en su valor, forma de gobierno o alguna otra particularidad. Tal diferencia uniforme y constante no podría ocurrir en tantos países y edades si la naturaleza no hubiese hecho una distinción original entre estas clases de hombre, y esto por no mencionar nuestras colonias, donde hay esclavos negros dispersados por toda Europa, de los cuales no se ha descubierto ningún síntoma de ingenio; mientras que la gente pobre, sin educación, se establece entre nosotros y se distinguen en todas las profesiones. En Jamaica, sin embargo, se habla de un negro que toma parte en el aprendizaje, pero seguramente se le admira por logros exiguos, como un loro que ha aprendido a decir varias palabras.”

Quizá lo fácil ahora seria entrar al trapo criticando “el racismo” de Hume, pero yo creo que mejor aun seria analizarlo desde la filosofía que el mismo desarrolló, porque vale que quizá esta forma de racismo era habitual en la cultura europea de la época y él podría haber sido un 'hijo de su época' en ese aspecto, pero alguien con una capacidad tan grande de pensamiento, alguien que dedicó su vida a la filosofía, que quería ser “el Newton de las ciencias morales”, centrar su estudio en la naturaleza humana, no creo que pudiera haberse permitido escribir tal cosa. No es de extrañar que fracasara en su intento, y que sus obras no tuvieran mucha acogida.

Para empezar, por su empirismo, ¿acaso no tiene ojos? Muy poco se molesto en tratar de observar a las gentes de otras razas, o muy poco se molesto en leer lo que otros pudieron dejar escrito sobre ellas para no darse cuenta de que el nivel intelectual es igual que el de “los blancos”. Además, que no se contradiga, porque si “el hombre lo único que puede conocer de las cosas son las representaciones de las mismas, no las cosas en si” no se en que parte de su filosofía estaría pensando cuando hizo una afirmación tan general y taxativa como la que he puesto al principio.

Por otro lado si las verdades son siempre “contingentes” es decir, que tienen un contrario posible, tampoco encuentro explicación a ese ejemplo del negro de Jamaica, en el que dice que “toma parte del aprendizaje” pero rápidamente pasa a decir que seguramente es como un loro, quitándole el valor. ¿Acaso no podía ser verdad? ¿Quien es el para negarlo o ponerlo en duda? El mismo fue que dijo que incluso el Sol podía dejar de salir una mañana, solo que no seria lo probable. Pues entonces bien, incluso partiendo de su base de que “los blancos son superiores” ¿porque ese negro no puede ser una excepción?

En conclusión, estas y otras razones son por las que yo creo que Hume esta desafortunado al decir tales cosas, sobretodo porque se contradice consigo mismo.

1 comentario:

  1. Tu crítica es irreprochable, pero no veo que está sea una buena forma de relacionarnos con la tradición. Un filósofo francés contemporáneo que estoy leyendo, Alain Finkielkraut dice:
    "Hablamos una nueva lengua, una love-lengua enjalbegada, irreprochable, clara y transparente como el agua cristalina, deseosa de hacer justicia a to d os, despojada de las palabras que ofenden, expurgada de todo sexismo. Y cuando convocamos a nuestros antepasados, es para leerlos bajo el prisma del delito y, salvo algunas excepciones, para reflexionar sobre su desgracia. Convencidos de haber identificado el origen de la maldad y conocer ya el camino del bien, sometemos a interrogatorio al sospechoso imaginario de los muertos ilustres, les preguntamos sobre sus relaciones con el otro, hostigamos sus inclinaciones no igualitarias, descubrimos todos los puntos ciegos de sus discursos. (…) El pretérito imperfecto revela al traumatizado presente sus terribles laguna y sus demasiado raras anticipaciones. El clima actual de remordimiento exhala más fatuidad que humildad. En efecto nuestra manera de honrar el deber de recordar nos libera, y mucho mejor que la amnesia lo haría, de toda deuda respecto a los hombres antiguos."
    Saludos

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